lunes, 21 de diciembre de 2015

"Punto fijo"por Luis Rafael Sánchez

Esa antigua miseria

L a colonia está pasando por su transfiguración bochornosa. Tanto que ya los amos benévolos se muestran interesados en dejar de serlo. A la vez se aprestan a realizar el sueño abortado del Víctor Clark, del Martin Brumbaugh, del Samuel Lindsay, colonizadores que soñaron con rehacer a los puertorriqueños a su imagen y semejanza y en los límites de su propio idioma.
Jamás olvido las veces que juré, mano en alto, I pledge allegiance to the flag of the United States and to the nation for which it stands. Jamás olvido el lugar donde lo repetí: el patio de la escuela pública Antonia Sáez, situada en Humacao, mi ciudad natal. Jamás olvido que repetía el juramento como papagayo, si bien permanece en la memoria hasta el sol de hoy.
¿Sería ése el propósito verdadero del juramento? ¿Trascendía aquella ceremonia la proclama de una nueva lealtad patriótica y aspiraba a la sugestión? La sicología define la sugestión de manera fascinante. Proceso a través del cual se llega a influir en el pensamiento, los sentimientos, la voluntad o los actos de otra persona sin pasar por la esfera racional de ésta. Hallo la definición en el muy útil Diccionario de Psicología de Josep Farré Martí y María Gracia Lasheras Pérez.
La colonia está pasando por el grado cero de la respetabilidad. Ahora los nombres de los amos nuevos se nos vuelven familiares. El Orrin Hatch. El Sean Duffy. El Paul Ryan. Igualmente se nos empieza a hacer familiar su plan de crear una junta de control fiscal. Igualmente empieza a llamarnos la atención el desparpajo con que ahora manejan las palabras colonia, coloniaje, posesión.
Lo que tampoco debe asombrar. The last colony, como la etiquetó uno de sus regidores conspicuos, gasta dinero a manos desbordadas. La colonia alegre y confiada entrega su anémico poder decisorio a cambio de fondos provenientes de Washington. Naturalmente, Washington reciproca la entrega con el diseño de una maqueta pormenorizada de nuestro destino.
La colonia está pasando por el agrietamiento trágico de su maquillaje preferido: la observancia de cortesía diplomática entre la oficialidad colonial y la oficialidad imperial. Por cierto, dicha observancia la narra, con admirable puntillosidad histórica y escritura suscitadora de deleite, el libro de Luis Rafael Rivera titulado Cecil Snyder:entre Muñoz y Albizu.
Ya no se estila aquella cortesía diplomática. A la menor oportunidad la jefa de la fiscalía federal en Puerto Rico, la licenciada Rosa Emilia Rodríguez, repite el mantra desdeñoso: “Qué harían si no nos tuvieran, Qué harían si no nos tuvieran, Qué harían si no nos tuvieran”. El mantra parece una variante de la sugestión empeñada en docilitarme cuando estudiaba los grados primarios.
Tolerado sea el mantra si obliga a la radicación de cargos contra los enriquecidos por el pilloducto, el cártel del petróleo, los bonos de improductividad y el saqueo a las arcas gubernamentales ocurrido entre los años dos mil ocho y dos mil doce.
La colonia anda pidiendo a gritos el escudriñamiento. ¿No que tres ramas se encargaban del poder, según el dictamen de la Constitución? La rama ejecutiva. La rama legislativa. La rama judicial. Entonces, ¿quién autorizó crear una cuarta rama? Porque rama gubernamental ha venido a ser la rama contratista. Una rama de recurrente comportamiento indecoroso. Una de las ramitas de la rama cobraba trece mil dólares mensuales por proveerle a la casa de las leyes un cuadro telefónico que no telefoneaba. Bro, that is cool.
Sí, esa antigua miseria que se nombra la colonia está pasando por su transfiguración bochornosa. Pero, aunque quebrada, a la colonia le sobra clientela. Se ha ganado una devoción supersticiosa porque garantiza la tenencia de la ciudadanía norteamericana, hecho que un número abrumador de puertorriqueños considera favor especial de la Virgen María.
No, el fin de esa antigua miseria que se nombra la colonia no está a la vuelta de la esquina. Tampoco lo están la independencia, la estadidad, ni el Estado Libre Asociado a hermosearse con los postizos moños soberanos que Washington decida autorizarle.
En cambio, sí están a la vuelta de la esquina las elecciones generales. Y con ellas el estreno de novedosas delincuencias y la reactivación de viejas corrupciones. ¿O no es la colonia un negociazo que beneficia, equitativamente, a un grupo selecto de puertorriqueños y un grupo selecto de norteamericanos?
Posdata: discrepo del poeta egregio cuando escribe “Piedad Señor para mi pobre pueblo, donde mi pobre gente se morirá de nada”. En el albor del siglo veintiuno a la pobre gente del pobre pueblo la matará un empacho de asco.

Cesar Aira "Un episodio en la vida del pintor viajero"

Pensamientos de Oliver Sacks

para ser  nosotros mismos hemos de tenernos a nosotros mismos,hemos de poseer, de reposeer si es preciso nuestras historias biográficas.Hemos de "recolectar" nosotros mismos,recolectar el drama interior,la narracion,la nuestra,la de nosotros.mismos.El individuo necesita esa narracion una.narracion interior,continua para manteener su identidad,su yo.Oliver Sacks

Llamado por los malos poetas

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      Llamado por los malos poetas
      
      Se necesitan malos poetas.
      Buenas personas, pero poetas
      malos. Dos, cien, mil malos poetas
      se necesitan más para que estallen
      las diez mil flores del poema.
       
      Que en ellos viva la poesía,
      la innecesaria, la fútil, la sutil
      poesía imprescindible. O la in-
      versa: la poesía necesaria,
      la prescindible para vivir.
       
      Que florezcan diez malos en el pantano
      y en la barranca un Ele, un Juan,
      un Gelman como elefante entero de cristal roto,
      o un Rojas roto, mendigando
      a la Reina de España.
       
      (Ahora España
      ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
      y Rey del reino. España es un tablero
      de alfiles politizados y peones
      recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).
       
      Y aquí hay torres de goma, alfiles
      politizados y damas policiales
      vigilando la casa.
       
      A la caza del hombre,
      por hambre, corren todos, saltan
      de la cuadrícula y son comidos.
       
      Todo eso abunda: faltan los poetas,
      los mil, los diez mil malos, cada uno
      armado con su libro de mierda. Faltan,
      sus ensayitos y sus novela en preparación.
      Ah.. y los curricola,
      y sus diez mil applys nos faltan.
       
      No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
      humana de malos poetas. Que florezcan
      cien millones de tentativas abortadas,
      relecturas, incordios,
      folios de cartulina, ilustraciones
      de gente amiga, cenas
      con gente amiga, exégesis, escolios,
      tiempo perdido como todo.
       
      Se necesitan poetas gay, poetas
      lesbianas, poetas
      consagrados a la cuestión del género,
      poetas que canten al hambre, al hombre,
      al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
      a la estabilidad de las instituciones,
      a la mancha de ozono, al agujero
      de la revolución, al tajo agrio
      de las mujeres, al latido
      inaudible del pentium y a la guerra
      entendida como continuidad de la política,
      del comercio,
      del ocio de escribir.
       
      Se necesitan Betos, Titos, Carlos
      que escriban poemas. Alejandras y Marthas
      que escriban. Nombres para poetas,
      anagramas, seudónimos y contraseñas
      para el chat room del verso se necesitan.
       
      Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
      Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
      Una poesía de los salones de lectura de versos.
       
      Una poesía por las calles (venid a ver
      los versos por las calles...)
       
      Una poesía cosmopolita (subid a ver
      los versos por la web...).
       
      Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
      poesía en el pesebre del amor...)
       
      Una poesía explosiva: etarra, ética,
      poéticamente equivocada.
       
      En los papeles, en los canales
      culturales de cable, en las pantallas
      y en los monitores, en las antologías y en revistas
      y en libros y en emisiones clandestinas
      de frecuencia modulada se buscan
      poetas y más malos poetas:
      grandes poetas celebrados pequeños,
      poetas notorios, plumas iluminadas,
      hombres nimios, miméticos,
      deteriorados por el alcohol,
      descerebrados por la droga,
      hipnotizados por el sexo
      idiotizados por el rock,
      odiados, amados por la gente aquí.
       
      En las habitaciones se buscan.
      En un bar, en los flippers,
      en los minutos de descanso de la oficina,
      entre dos clases de gramática,
      en clase media, en barrios
      vigilados se buscan.
       
      ¿Habrá en la tropa?
      ¿En los balnearios, en los baños
      públicos que han comenzado a construir?
      ¿En los certámenes de versos?
      ¿En los torneos de minifútbol?
      ¿Bajo el sol quieto?
      ¿A solas con su lengua?
      ¿A solas con una idea repetitiva?
      ¿Con gente?
      ¿Sin amor?
       
      No es el fin de la historia, es
      el comienzo de la histeria lingual.
       
      Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
      Falsifiquemos el deseo:
      Te necesito nene.
      Para empezar te necesito.
      Para necesitar, te pido
      ese minuto de poesía que necesito, necio:
      quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
      que me acarices con sus ripios,
      que me turbes la mente con otra idea banal,
      y que me bañes todo con la trivialidad del medio.
       
      Y en medio del camino, en el comienzo
      de la comedia terrenal, quiero vivir
      la necedad y la necesidad
      de un sentimiento falso.
       
      Se necesitan nuevos sentimientos,
      nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
      propuestas para el cambio, causas
      para temer, para tener,
      aquí en el sur.
       
      Y arriba España es un panal
      de hormigas orientales:
      rumanas, tunecinos,
      suecas a la sombra de un Rey.
       
      Riámonos del Rey.
      De su fealdad.
      De su fatalidad.
      De Su Graciosa Realidad.
      La realidad es un ensueño compartido.
      La realidad de España
      es su filosa lengua pronunciando la eñe
      y su mojada espada pronunciando el orden
      del capital y la sintaxis.
       
      ¡Ay, lengua:
      aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
      suturada de chips, y cubre
      nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

2002

Fogwill –Argentina, 1941-

(en: www. fogwill.com)

Meditación de la rosa de Efraín Huerta

Meditación de la rosa
Supón, mi amor, que trazamos la hora con una rosa
y que el agua es la medida de todas las rosas.
Piensa, azucena, en un becqueriano batir de alas
presente a nuestro paso, inmerso en nuestro tiempo.
Siempre hay alguien desnudo en lo que va del cielo
a esta tierra de duros y salobres pensamientos.
Yo te miro decir y escucho tu silencio
cuando lloro los días que fueron pavorosos.
Una balada es un poco de tibia espuma
es un sereno atardecer salido de la nada.
Supón entonces, amor mío, que hay un espejo
al que sonríes por las verdades ya dichas.
La luna acaba de ser amada, dijo un poeta
que simplemente se llamaba Juan punto y aparte.
Sabes bien que habrá una invasión de misterios
bien soñados tal vez o dulcemente pensados.
Andamos y desandamos mil y un caminos
como sombritas de fieras sin salida posible.
El hombre es la más bella conquista del aire
insistió aquel poeta que se llamaba nada más Juan.
Un miedo de singulares perfiles nos abruma
mientras morimos gritando ¡amor! amor.
Hemos vivido más o menos como ángeles en pena
navegando en lo que llamamos un desierto ardiente.
Amando hasta nunca decir basta de amar
y oído y visto guerras de infinito terror.
La bondad nos quedaba estrictamente prohibida
porque ya no había espacio ni necesaria era.
Apostamos la vida a un albur de silencio
cuando el amor no era sino una niña espina.
Alguien nunca esperado se acerca paso a paso
y pretende quebrar este amor de la rosa de hielo.
Hoy debemos cerrar las puertas, las ventanas
y no dejar entrar la niebla y su veneno.
Pues te repito que tendremos los agrios pensamientos
que suelen suceder al sudor amoroso.
Ahora supón, oh descarnada rosa bienamada
que nos fatiga el encierro y salimos a una calle.
¿Por qué no hay aquí una calle nombrada Góngora
con los campos de plumas tan urgentes?
Ignoro si ganamos o perdimos la batalla
contra los días que fueron y los días que vendrán.
No estoy ni estuve para decir cuáles penas
nos afligieron ni para descubrir lo que somos.
Sólo sé que no sé nada sino amarte
como se ama a la rosa paridamente fresca.
Te contaré mis ciclos de histeria y de neurosis
como si fueran sólo el alma de mi siglo.
Todo parece primitivo todo insomne
todo parece mar parece dientes parece lejos.
Ámame por desdicha por descanso porque sí
o porque no o porque nada o por mero desvelo
Después de todo soy una constante rebelión
sofocada como adivinarás a pura sangre.
Vamos tú y yo y aquella rosa recién llegada
por una oscuridad parecida a un reino quietísimo.
Hemos vivido y viviremos en la memoria de aquel hombre
que pasa como un árbol que no tiene descanso.
No pienses ya nada ni nada supongas
porque las fronteras son irremediables
y yo sobrevivo tú sobrevives todos sobrevivimos
para que el amor sea el gemido de siempre
y la piel no parezca un campo incendiado
y la dicha recorra tu cuerpo como una caricia mía.