viernes, 8 de abril de 2011

Carlos Fuentes y La Edad del Tiempo de Carmen Perilli



"Cronos devorando uno de sus hijos" Francisco Goya

El viajero que llegue a México queda deslumbrado con el mural realizado por el artista Diego Rivera en el Palacio de Gobierno, un vasto y colorido tapiz histórico de la nación. Con un gesto similar el escritor Carlos Fuentes monta una narración de la historia mexicana. Desde los primeros relatos reunidos en Los días enmascarados nos adentrarnos en un México en el que la historia se compone como serie de tiempos superpuestos. Cuando en sus ensayos Fuentes habla de un “ tiempo mexicano” se refiere a esos “edenes subvertidos”. Son los sueños incumplidos: el indígena, hispánico, liberal, francés, revolucionario, modernizador. La mirada queda fijada en esos pasados a los que se interroga en busca de la identidad mexicana.. En el cuento Chac Mool el ídolo mexicano abandonado en el sótano de una vieja casa se apropia del narrador hasta dominarlo por completo. Fuentes “imagina” a México como el valle del agua quemada indígena; el valiente Nuevo Mundo de Cortés y Bernal, la “suave patria” de López Velarde, la región más transparente de Humboldt, siguiendo una larga tradición mexicana.
El escritor considera que todas sus obras pueden agruparse como una “comedia humana” con el nombre de la Edad del Tiempo, En la novela Terra Nostra se cifra, de modo ambicioso, la historia de los inicios mexicanos. El libro es una enorme biblioteca que acude a múltiples textos culturales, para imaginar el choque de dos mundos a los que concibe como opuestos y complementarios. El Viejo Mundo representado por la España de la Contrarreforma dominado por el Poder Absoluto del Señor, confronta con Nuevo Mundo donde el tlatoani o emperador azteca basa su mando en dioses sanguinarios. En ese instante se encuentran los pueblos: las celestinas, los miguel, los juanes, los pedros mexicanos con los cuahutecmoc, las malinches indígenas. De la derrota de los últimos deviene la continuidad del poder de los primeros prolongados en los dictadores o en los tapados presidenciales (a quien dedica una de sus últimas novelas El sillón del águila”). En estas “ceremonias del alba” la mujer- Malintzin-Marina- Malinche- entrega el mandato a su hijo mestizo: el primer mexicano. “Seamos ruinas y luego renazcamos”. Sólo ella, lengua y cuerpo- permite una continuidad de esos mundos destinados a desconocerse: “El poder y la palabra. Moctezuma o el poder de la fatalidad; Cortés o el poder de la voluntad. Entre las dos orillas del poder, un puente: la lengua, Marina, que con las palabras convierte la historia de ambos poderes en destino: el conocimiento del que es imposible sustraerse. Destino en y de la muerte, el sueño, la rebelión y el amor, le dice la Malinche a su hijo, el primer mexicano: muerte, sueño, rebelión y amor, no en cualquier orden, sino precisamente en ése, que indica los grados crecientes de la dificultad, de la carga y de la realización plena. Lo más fácil entre nosotros, será morir; un poco menos fácil, soñar; difícil, rebelarse: dificilísimo, amar”. (Todos los gatos son pardos).
Desde su génesis la cultura mexicana da una importancia central al símbolo del espejo y la máscara, sólo puede conocerse en tanto imagen y reflejo. Si en el mundo azteca se esperaba el regreso de Quetzalcóatl, el dios traicionado, , lo que se encuentra es una máscara, la de Cortés.. Sin embargo, el espejo ha quedado enterrado a ambas orillas del océano, en España y en México. Un espejo que nos define con relación a La otra orilla. Fuentes está obsesionado con la necesidad de establecer continuidades. En El naranjo muestra como, más allá de la violencia, la semilla atraviesa el océano y une las tierras de Castilla y México. Ese mismo movimiento lo realiza el español.
La historia, sucesión de repeticiones, se inscribe como tragedia en todos los tiempos. E tiempo del dominio francés ha quedado detenido en las viejas casonas del Paseo de la Reforma donde una anciana inmemorial construye un doble joven y bello en Aura. Esa hechicera que atrapa al joven historiador no es otra que, Carlota de México, figura trágica, eterna viuda del emperador Maximiliano, fusilado por Benito Juárez.
Carlos Fuentes vuelve una y otra vez sobre la revolución fundante de la nación mexicana moderna. En La muerte de Artemio Cruz muestra al caudillo revolucionario entregado a la corrupción, traicionando la revolución. Artemio, después de la muerte de su compañera, se casa con la hija del terrateniente y se entrega a negociar con la revolución.
La frontera entre el Norte del Sur se hace carne viva, herida sangrante, es el presente y el pasado beligerante, son “los mojados” que cruzan a buscar trabajo, es Texas arrebatada. Cristal e hierro, linde está la muerte y el anonimato. “Queremos entrar a contar la historia de la frontera de cristal antes de que sea demasiado tarde, hablen todos” ( La frontera de cristal). Esa frontera es espejo que recuerde que no somos más que reflejo. Creo que en ese sentido la figura casi quijotesca del escritor norteamericano

Ambrose Bierce cruzando el Río Grande, buscando la muerte en el país azteca desdobla la del general Tomás Arroyo. Uno está de vuelta de la escritura y lleva como única compañía El Quijote, el otro abraza con desesperación los papeles que le certifican la posesión de la tierra. Los dos morirán, el mensaje de ellos estará en manos de una mujer, una extranjera, Harriet Winslow.
El escenario privilegiado de las ficciones es la ciudad de México; el tumultuoso Distrito Federal, cuya vasta y misteriosa superficie le permite “historiar la sincronía”, trabajar el tiempo en el espacio; donde el mito triunfa sobre la historia. En ”una ciudad con noches llenas de mañanas” convertida en zanja infernal donde el perdido perfume de “la antigua laguna de México (es) un recuerdo sensible, casi un fantasma”(Agua Quemada), la escritura se detiene en los secretos de sus antiguos palacios, invadidos por rostros goyescos; merodea los enigmáticos restos de los tiempos indígenas. Fuentes practica un ”corte... casi geológico de la vieja ciudad de México, indicando la profundidad del tiempo, círculos cada vez más hondos, hasta el centro inviolado de una fundación anterior a la fecha consignada por la historia. imaginamos la ciudad de la ciudad, la laguna original, la sombra de cuanto México sería sucesivamente, sobreviviendo, como decía Ferguson, sólo en las ruinas y no en la basura”(Constancia y otras novelas para vírgenes).
La linealidad de la Historia se rinde ante el Mito. Tlatelolco se repite una y otra vez, de sacrificio se torna matanza. Por eso en el final del guerrero sacrificado en el siglo XVI se torna el estudiante muerto en 1968. Porque México “De Quetalzcóatl a Pepsicoatl”, no ha hecho más que cambiar ruinas por basura. La única salida, ésa es la cultura. Sólo en y por la literatura México y América Latina podrán salvarse. Uno de los ancianos sabios toltecas, un tlamatimine, habla de la importancia de la narración:“Yo soy el que recuerda. Ésa es mi misión. Yo cuido del libro del destino. Entre la vida y la muerte, no hay más destino que la memoria. El recuerdo teje el destino del mundo… Un tiempo termina y otro comienza. Sólo la memoria mantiene vivo lo muerto y quienes han de morir lo saben. El fin de la memoria es el verdadero fin del mundo” (Terra Nostra).
La escritura vincula la memoria con el futuro y el pasado con el deseo. Mirada vuelta hacia atrás, nombre hecho máscara que oculta los verdaderos rostros, voces públicas y voces privadas. La tesis cultural de Fuentes considera que el mestizaje como salida. Si esto no sucede México, heredero de todas las tradiciones queda relegado al espacio de la fatalidad y la violencia tanto del mundo antiguo como del mundo moderno: “Nombre y voz: no hay nada que identifique mejor a la escritura propia del continente iberoamericano. Nombre y voz: esto es lo que nuestra literatura ha sabido dar mejor que cualquier otro sistema de información porque sus dos proyecciones han sido la memoria y el deseo (Valiente Mundo Nuevo)





Carmen Perilli

I BIENAL INTERNACIONAL DE ENSAYO “REVISTA KIPUS”

Convoca Área de Letras de la UASB-E
www.uasb.edu.ec/public/rev/kipus.html
Con el propósito de abrir nuevos espacios para el debate en torno a la literatura andina y latinoamericana, el Área de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador convoca a la I Bienal Internacional de Ensayo “Revista Kipus”, publicación semestral que hasta la fecha ha dado a conocer 27 números. El concurso está abierto para todos aquellos autores y autoras que estén interesados en reflexionar, desde nuevas perspectivas críticas, sobre la obra de algún autor/a andino y latinoamericano. Se concederá un premio único de 3000 USD, y menciones de honor a los 10 finalistas. El plazo para la entrega de trabajos vence el 30 de septiembre de 2011.
Para mayor información contactarse a los teléfonos (593-2) 322-8081, Ext. 1331, o a los correos electrónicos: saxraul@uasb.edu.ec / alexandra@uasb.edu.ec
El certamen se regirá por las siguientes Bases:

1. Podrán participar autores de cualquier país con un ensayo inédito, escrito en español. El ensayo no debe estar comprometido para su publicación ni haber obtenido premios o estar pendiente de fallo en otros concursos. Se aceptará un solo trabajo por autor.

2. El ensayo, de tema libre, estará circunscrito al campo de la literatura latinoamericana. Será un estudio que ponga a dialogar a dos o más textos literarios (novelas, cuentos, poesía, teatro y/o crítica) de los países latinoamericanos. Por lo menos uno de los textos literarios sobre los que verse el ensayo pertenecerá a algún autor de los países andinos.

3. El ensayo deberá tener entre 30 a 45 páginas tamaño A4 a espacio y medio, incluyendo bibliografía, y observará en su redacción la normativa de la escritura académica. Debe enviarse tres ejemplares firmados con seudónimo. En sobre aparte, identificado con el título del trabajo y el seudónimo, se incluirá una hoja con el nombre del autor, su dirección domiciliaria, teléfono, fotocopia de documento de identificación y/o pasaporte, dirección electrónica, y una breve ficha bio-bibliográfica. No se aceptará envíos por correo electrónico.

4. El plazo de aceptación de los ensayos vence el 31 de octubre de 2011, y deben remitirse a la siguiente dirección:

I Bienal Internacional de Ensayo “Revista Kipus”,
Universidad Andina Simón Bolívar, Área de Letras
Apartado Postal 17-12-569 Quito - ECUADOR

5. Se ha establecido dos jurados. Uno de preselección, conformado por miembros del Comité Editorial de la Revista Kipus, que escogerá diez ensayos finalistas que serán





analizados por el jurado internacional de premiación, conformado por tres connotados críticos latinoamericanos que seleccionará el
ensayo que se hará acreedor al Premio Único de 3.000 dólares más diploma. A todos los finalistas se les concederán menciones de honor sin que ello implique retribución monetaria y sus textos se publicarán en Kipus. Cada autor recibirá tres ejemplares de la revista en la que aparezca su ensayo.

6. El fallo de los jurados será inapelable y se dará a conocer en Quito el 21 de febrero de 2012.

7. La participación en el Concurso implica la aceptación plena de estas bases. Cualquier asunto no estipulado en las mismas será resuelto por el jurado de premiación.


Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador
Área de Letras

Quito, abril 2011

domingo, 27 de marzo de 2011

Los sinsabores del verdadero policía de Roberto Bolaño


nota de claudio zeigen en radarlibros
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4217-2011-03-27.html
Ninguno de los libros póstumos de Roberto Bolaño parece tan conectado con la obra que publicó en vida como Los sinsabores del verdadero policía, y a la vez ninguno se mueve con tanta soltura por sus propios medios. Entre la poesía latinoamericana de Los detectives salvajes y la violencia mexicana de 2666, el libro se adentra en el corazón de la obra de Bolaño: las zonas rojas que dejaron la revolución, el sida y la literatura.
Desde las primeras páginas de Los sinsabores del verdadero policía se nos informa que según Padilla (poeta hermoso y maldito, ángel de la madurez melancólica y sensible del entrañable profesor Amalfitano) existe literatura heterosexual y literatura homosexual; que las novelas en general son heterosexuales, mientras que la poesía es irremediablemente homosexual; sólo resta distinguir, a continuación, entre poetas maricones y maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Góngora y Quevedo, maricas. Rubén Darío, la reina de las locas. El profesor Amalfitano no repara inmediatamente en la temible paradoja, en la reveladora verdad que para su propia vida puede llegar a tener la peregrina teoría esbozada al pasar, como un delirio más de porro al amanecer. Y sin embargo, sobre la seriedad o no, el rigor o no, el grado de broma intelectual o boutade del autor que se le atribuya a esta clasificación, depende en gran medida la lectura que se pueda hacer de esta novela póstuma de Roberto Bolaño.

A juzgar por el desarrollo narrativo, habría que tomarlo mitad en serio, mitad no: quizás el drama de una novela de “asunto gay” sea que no puede dejar de ser una novela heterosexual, condenada apenas a una delgada voluta de lirismo, lejos de la poesía de verdad. Pero ese lirismo a cuentagotas es, en este texto, uno de sus mayores logros. Por otra parte, los poetas como los ha entendido Bolaño no pueden dejar de ser unos marginales condenados (salvo Pablo Neruda y Octavio Paz). Por eso los poetas son como los homosexuales de los años ’80 y los fisurados de la izquierda de los ’60 y los ’70: gente que se va quedando al margen del margen, destinada a la permanente errancia, condenados a no llegar nunca a ninguna parte.
Los sinsabores del verdadero policía condensa y amplía el mapa perdedor sudaca que tan entrañable ha vuelto la literatura de Roberto Bolaño. Todo comienza con el derrumbe. Cae el muro de Berlín, caen las máscaras y caen los velos del deseo. Pasolinianamente, almodovarianamente, un profesor de literatura de 50 años descubre –herido como del rayo– su homosexualidad a raíz de un muchacho que dice ser no su hombre sino su ángel; un ángel sucio, drogón y callejero. La inocencia, en astuta inversión, la virginidad de cuerpo y alma, están más del lado del profesor que del alumno. Se trata de una iniciación al revés, lo que no quita que a la hora de la moral académica, el condenado sea el “inocente”. Amalfitano es amablemente invitado a renunciar a la cátedra, si no, irá a juicio por corrupción.

Alejado de Barcelona por el escándalo de sus amoríos con estudiantes, el profesor Amalfitano partirá rumbo a una lejana universidad del noroeste de México, en los umbrales del desierto. Y pronto, el sida y la heroína van a terminar con tanta juventud y poesía. A partir de entonces, la novela va a asentar sus reales en el espacio que verdaderamente le interesa explorar: el vacío, el desierto, la frontera, las zonas calientes.
Santa Teresa es un infierno colorido. Pero venidos de la vieja Europa, el profesor y su hija Rosa descubren que América latina está viva, tan cerca de la muerte y la violencia, pero viva. Ahí se encuentran con un realismo más caliente y picante que mágico: la increíble saga familiar de las hermanas Expósito prefigurando los crímenes de Ciudad Juárez; los gemelos Pedro y Pablo Negrete, uno convertido en comisario y el otro en rector de la universidad (trucos que sólo se le pueden perdonar a Bolaño y a Almodóvar), el mago de Thomas Mann, de Mario y el mago, actuando en un teatrito mugroso pero con su magnetismo intacto. Santa Teresa parece el lugar de una violencia apacible, un momento de calma antes de la gran explosión. Y esa es, quizás, la mejor manera de situar a esta novela entre las otras. Los sinsabores del verdadero policía arrastra climas y tonos del primer Bolaño, aquel que aún no terminaba de armar la maquinaria narrativa que parte desde Literatura nazi en América pero es obvio que también es una novela que fue creciendo y alimentándose al costado de esa gran maquinaria que sumó Estrella distante, Amuleto, Los detectives salvajes y finalmente 2666. Novela entre novelas, remanso sentimental, en el que la gran matriz de las “vidas imaginarias” (no en el sentido de vidas apócrifas sino como la vida que pudimos haber vivido y no vivimos, o vivimos a medias) recae sobre la triste carne de Amalfitano para dejarle en el cuerpo la nostalgia de una vida de poeta errante, de fugitivo que en vez de entregarse a los brazos de la ortodoxia marxista, se hubiera entregado gustoso a los brazos de Rimbaud. Como no puede volver a vivir, vive lo que resta a través de su ángel, ese corto viaje que Padilla va narrando entre visiones, sueños, cartas y premoniciones de la felicidad.
Una metáfora condensa las diferentes formas del margen: la zona roja. Algo que amalgama vertiginosamente la militancia y el pecado, la pureza y la impureza. “Amalfitano también, a lo largo de su vida, había conocido zonas rojas. Los barrios obreros, los cordones industriales, primero, los campos liberados por la guerrilla, después. Llamar zona roja a un barrio de putas, no obstante, le parecía afortunado y reflexionó si aquellas lejanas zonas rojas de su juventud no fueron también enormes barrios de putas camuflados en la Retórica y la Dialéctica. Campos de putas invisibles, resplandor de macrós y policías, todo nuestro esfuerzo, nuestro largo motín carcelario.” Este fragmento, como tantos otros, indica que esta es una novela llena de misterios, de revelaciones que asoman la punta pero no se dejan ver del todo en el horizonte del sentido.
Hay ya una tendencia a leer Los sinsabores del verdadero policía como un desvío, complemento o corazón oculto de 2666, la monumental última novela de Bolaño. Habrá que leerla como la más gay de las novelas heterosexuales, o la más heterosexual elegía de los muertos maricas. Quizás, quizás, quizás, por decirlo con palabras de apropiado bolero. De lo que no cabe mucha duda es de que estamos frente a una novela cálida, hermosa, con algunas páginas de una nitidez deslumbrante, que apela sobre todo a la zona roja que cada uno de nosotros lleva adentro.

República Dominicana

Libros y películas sobre el trujillato

Estudios
La era de Trujillo: un estudio casuístico de dictadura hispanoamericana 1956 Libro escrito por Jesús de Galindez, quien fue secuestrado durante la era de Trujillo en Nueva York.
Documentales:
Documental Trujillo: El Poder del Jefe I 1991 Dirigido por René Fortunato.
El Poder del Jefe II
El Poder del Jefe III 1996 Dirigido por René Fortunato.

Novelas
Julia Alvarez, En el tiempo de las mariposas 1994
La fiesta del chivo 2000 Mario Vargas Llosa
La maravillosa vida breve de Óscar Wao 2007 Junot Díaz.
Vivas en su jardín 2009 Dedé Mirabal, la cuarta de las hermanas Mirabal cuenta la verdadera historia de sus hermanas y su lucha por la Libertad dominicana

Peliculas
En el tiempo de las mariposas 2001 Dirigida por Mariano Barroso, y Trujillo interpretado por Edward James Olmos. Salma Hayek interpreta a Minerva Mirabal. Basada en la novela de Julia Alvarez.
El Misterio Galíndez 2003 Gerardo Herrero dirigió El Misterio Galíndez, una película sobre Jesús de Galíndez Suárez, militante del PNV y diplomático vasco que desapareció en 1956; supuestamente a causa de su oposición al régimen de Trujillo.
La fiesta del chivo 2005 Dirigida por Luis Llosa, y Trujillo interpretado por Tomás Milián. Adaptación del libro del mismo nombre.
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Película Trópico de sangre 2010
Fuente Wikipedia
Habría que agregar la novela Masacre sobre el genocidio haitiano.

Material sobre Rafael Leónidas Trujillo

Rafael Leónidas Trujillo Molina (San Cristóbal, 24 de octubre de 1891 - Ciudad Trujillo, 30 de mayo de 1961) fue un militar y político dominicano. Dictador del país como generalísimo del Ejército, gobernó desde 1930 hasta su ajusticiamiento en 1961.[1] Ejerció la presidencia de la República Dominicana entre los periodos 1930-1938 y 1942-1952. Gobernando de forma indirecta durante los periodos 1938-1942 y 1952-1961, valiéndose de presidentes títeres.

Conocido como "El Jefe", su tiranía históricamente conocida como la Era de Trujillo es considerada una de las más sangrientas del siglo XX. Estuvo caracterizada por el anticomunismo, la represión de toda oposición y por el culto a la personalidad. Sus defensores destacan como aspectos positivos del régimen la restauración del orden público y el progreso económico del país.

Trujillo decidió el genocidio de miles de haitianos que vivían en la zona fronteriza y luego acordó con el presidente haitiano Sténio Vincent indemnizarlo por cada haitiano asesinado. Más de 30.000 personas perdieron la vida y otros tantos se exiliaron durante su gestión, en la que fueron asesinadas las hermanas Mirabal.

Trujillo prestó especial atención a mejorar las Fuerzas Armadas. El personal militar recibió generosa paga y beneficios bajo su gobierno y amplió sus filas, así como los inventarios de equipo. Trujillo mantuvo el control sobre el cuerpo de oficiales a través del miedo, el clientelismo y la frecuente rotación de tareas, que inhibió el desarrollo de sus seguidores personales.

El establecimiento del monopolio del Estado sobre todas las empresas importantes en el país trajo riquezas a través de la manipulación de los precios y malversación de fondos de Trujillo.

Durante 31 años, todos los estamentos del Estado funcionaban sin ninguna "violación". Toda tortura o condena era borrada, negada. Una muerte era encubierta en un accidente o sus supuestos autores encarcelados
Asesinato
Emboscada y asesinatoEl 30 de mayo de 1961, en la carretera Santo Domingo - San Cristóbal, el auto en el que viajaba Trujillo, fue ametrallado en una emboscada urdida por Modesto Díaz, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel («Tunti»), Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama Tió, Antonio Imbert Barrera, Pedro Livio Cedeño y Huáscar Tejeda. Recibió más de 60 impactos de balas de diversos calibres, de los cuales siete dieron en su cuerpo causándole la muerte; su chofer Zacarías de la Cruz recibió varios impactos, pero no perdió la vida, aunque los ajusticiadores lo dieron por muerto. Video Muerte de Trujillo

Las armas proporcionadas por la CIA habían sido ocultadas por Simon Thomas Stocker, ciudadano estadounidense, contactado por la CIA bajo el nombre en clave de «Héctor» y residente en la República Dominicana desde 1942. Stocker rehusó la remuneración de la CIA por sus esfuerzos, aduciendo su convicción moral. Las armas fueron ocultadas por más de dos meses, a riesgo personal y de su familia, dentro de un armario pequeño en su estudio, en su residencia privada, ya demolida, ubicada en un solar en el lado del sur de la avenida Independencia, próximo a la avenida Principal Máximo Gómez.

Algunas afirmaron que dichas armas nunca llegaron a las manos de los organizadores del ajusticiamiento del dictador, debido la supuesta falta de una autorización explícita de la CIA para su entrega. Esta opinión fue contradicha por testimonios de viva voz, emitidos por Stocker a familiares y personas de confianza, afirmando que las armas fueron entregadas por él a un dominicano, después de haberlas ocultado en su propiedad por unos tres meses, según su relato de confirmada veracidad. No obstante, esa versión fue negada por el único sobreviviente del ajusticiamiento, el general Imbert Barreras.

Algunos analistas mencionan que el interés de Estados Unidos en acabar con Trujillo se debió a que la represión de su gobierno podría traer una revolución a República Dominicana, de forma similar a la revolución cubana, consecuencia fundamental del total rechazo del pueblo cubano al gobierno dictatorial del presidente Fulgencio Batista.

La familia trató de huir con el cuerpo de Trujillo en su barco «Angelita», pero fueron capturados. Su funeral, realizado el 2 de junio del mismo año, fue el de un estadista, con una larga procesión desde el Palacio Nacional hasta la localidad de San Cristóbal, donde fue enterrado su cuerpo. Miles de personas de todos los estratos sociales desfilaron ante el féretro que contenía los restos de Trujillo. El entonces presidente Joaquín Balaguer dio el discurso laudatorio, la parte más recordada de dicho discurso es:

...El momento es pues propicio para que juremos sobre estas reliquias amadas que defenderemos su memoria y que seremos fieles a sus consignas manteniendo la unidad. Querido jefe, hasta luego. Tus hijos espirituales, veteranos de las campañas que libraste durante más de 30 años, miraremos hacia tu sepulcro como un símbolo enhiesto y no omitiremos medios para impedir que se extinga la llama que tú encendiste en los altares de la República y en el alma de todos los dominicanos.
Después de esto, el pueblo votó a favor para que la familia Trujillo saliera del país, por lo que Ramfis Trujillo, tuvo que sacar el cuerpo de su padre del país. Trujillo fue enterrado en París, en el Cementerio del Père-Lachaise, a petición de sus familiares.

En 2009 hubo mucha controversia en la República Dominicana en el aniversario 48 de su muerte. Se habló de trasladar los restos de Trujillo a la RD, especificamente junto con los héroes nacionales. La mayoría de las personas se opusieron firmemente a esta idea.

Actualmente los restos de Trujillo se encuentran en un cementerio de la pequeña comunidad de El Pardo, a 25 minutos de Madrid en España. Cementerio que está muy por debajo de las características de los demás cementerios madrileños, y una tumba que probablemente no se asemeja en nada a aquella mandada a construir por el dictador en su natal San Cristóbal en los años 50.

[editar] RepresaliaVarias horas después de la muerte de Rafael Trujillo, su hijo Ramfis Trujillo, quien se encontraba en París, alquiló un avión y regresó a Santo Domingo en las primeras horas del miércoles 31 de mayo, poniéndose de inmediato al frente de la situación y convirtiéndose en el hombre fuerte del país aunque Joaquín Balaguer seguía formalmente al frente de la presidencia. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM), y todos los servicios de seguridad del estado realizaron amplias redadas en todos los sectores de la ciudad buscando a los ajusticiadores.

El 2 de junio de 1961 agentes del SIM irrumpieron en la casa del teniente Amado García Guerrero donde lo asesinaron de varios disparos de ametralladoras. El 4 de junio de ese mismo año fueron asesinados otros dos ajusticiadores, Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza. El 10 de junio fue apresado y torturado el general José René Román Fernández («Pupo») quien fungía como secretario de las Fuerzas Armadas de la dictadura, ya que se descubrió que éste estaba vinculado al ajusticiaminto de Trujillo. El 18 de noviembre fueron capturados Roberto Rafael Pastoriza Neret, Pedro Livio Cedeño Herrera, Luis Salvador Estrella Sadhalá, Modesto Díaz Quezada, Huáscar Antonio Tejeda Pimentel y Luis Manuel Cáceres Michel («Tunti»). Fueron llevados a la «Hacienda María» en San Cristóbal, donde fueron fusilados por órdenes de Ramfis Trujillo.

Poco después, por presiones internacionales Ramfis y su familia abandonan el país

"Un cuento chino" de Sebastián Borenztein

http://www.youtube.com/watch?v=LcVTiQ5QW-E

Excelente película, me gustó el juego entre la narración del presente y las historias del pasado. Magistrales puntos de encuentro entre dos historias de vida. El chino como el otro irreductible, el otro que define la identidad del protagonista. (El otro extranjero estaría en la guerra) Todo tiene que ver con todo.