domingo, 20 de diciembre de 2009

Dos escritores en dos lenguas

La potente literatura hispano- caribeña en EEUU puede clasificarse en dos categorías: los escritores emigrantes y los nacidos o criados en EEUU hijos de emigrantes que escriben en inglés y son traducidos. En esta última se encuentran el dominicano Junot Díaz y el norteamericano peruano Daniel Alarcón. Aunque la frontera siga siendo una cicatriz que separa el Norte del Sur, la lengua y la cultura la cruzan continuamente.
La escritora chicana Gloria Anzaldúa en Borderlands/La Frontera, desafía: “Deslenguadas. Somos los del español deficiente. We are your linguistic nightmare “Una pesadilla lingüística, una aberración cultural, es una de las formas de existencia de un mundo globalizado. Las historias de Alarcón y Díaz, tienen una multicultural. En la novela Radio Ciudad Perdida de Alarcón, antropólogo y cronista, la radio es el medio por el que se comunican los habitantes fantasmales de una nación devastada por la guerra, el Perú. Junot Díaz, ganador del Premio Pulitzer, escribe la novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao, un texto que reproduce el ritmo y el humor de la cultura caribeña, mezclando enguas en cada frase. La historia del obeso negro nerd- Negro", "negro" y (otra vez) "negro". - afectado por la maldición del Fukú, no nos permite dejar de leer. Como en el caso de Julia Álvarez trae, a través de la historia de las mujeres de la familia, la historia de Trujillo, en un texto lleno de notas explicativas. Se puede leer como parodia a La Fiesta del Chivo. Los dos escritores habitan en ese” fuera de lugar” que se ha tornado frecuente en una cultura global.

Carmen Perilli

A propósito de "Cine" de Juan Martini

Juan Martini, Cine, Buenos Aires: Eterna Cadencia Editora, 2009-.

El recurso a la imagen es una constante en la narrativa de Martini, en cuya obra se reiteran tópicos de Adolfo Bioy Casares. Un amigo me señaló que Martini era el último modernista. Quizá la aseveración sea un tanto fuerte, pero lo cierto es que su obra se asienta sobre una fuerte afirmación del valor de la literatura. En Cine, el protagonista, Sívori, un director de cine, debe armar un guión sobre el peronismo. Aunque no le interesa porque cree que no se puede agregar nada, ni siquiera saber quién es Eva, mucho menos su biografía”. Eva Perón aparece en otras novelas de Martini.
Se trata de un libro sobre el tiempo y la forma en la que se puede leer el pasado. El profesor de cine europeo prefiere hacer “una película sobre el tiempo”. O sea construir una Eva, alejada del museo, “reinterpretada por otra época, no la suya sino esta”. En el presente el autor se debate entre dos enigmáticas mujeres traductoras: Pina Bosch, la mujer de enfrente y Carola Holms, la “otra” mujer. El guión se sostiene en el diálogo entre las actrices Eva Duarte y Rita Molina,. Toda la acción, transcurre la víspera de la liberación del general el 17 de octubre de 1945, en un departamento de la calle Posadas.
El texto escenifica la reconstrucción de una época y una subjetividad a través de una mirada doble. “Sívori es un hombre que debe mirar “ ya que las figuras del pasado están íntimamente relacionadas con las figuras del presente. Los desdoblamientos son infinitos: remiten a Mulholland Drive de David Lynch. La narración incluye una vasta, por momentos excesiva, enciclopedia.
El cineasta pasea por una ciudad donde las estatuas reproducen a la naturaleza, Calles y plazas son objeto de lecturas históricas. El escritor es el paseante que arma otra ciudad a partir de las alusiones. Al mismo tiempo es el mirón, , el espectador que se apropia de las vida ajenas . Los “escenas no incluidas”, caen fuera de la novela y sirven para retomar líneas no concluidas.
Martini escribe una novela sobre la mirada, que sostiene una palabra vacilante que intenta construir una historia. El epígrafe de Stendhal proclama “¿Cuál es el ojo que puede verse a sí mismo?”. Martini se pronuncia por una literatura de resistencia: “si no borran del mapa de una vez y para siempre a la creación artística, a la poesía, a la ética, a una literatura que seguirá escribiendo en definitiva no contra el mercado sino a favor de ella misma, entonces esa resistencia sin concesiones podría en cualquier momento imaginarse y constituirse, nuevamente y otra vez, en utopía”.


Carmen Perilli

domingo, 6 de diciembre de 2009

Homenaje a José Emilio Pacheco

LA GACETA Literaria
José Emilio Pacheco, Premio Cervantes 2009
Domingo 6 de Diciembre de 2009 Esta semana se anunció que el mayor galardón de las letras españolas quedó en manos del poeta mexicano, un verdadero viajero del siglo. Por Carmen Perilli, para LA GACETA, Tucumán.
Los premios tienen la virtud de convocar a la lectura, más allá de las consagraciones. El Premio Cervantes otorgado a José Emilio Pacheco pone en el escenario una de las más grandes figuras de la literatura latinoamericana. Su escritura, que ha incursionado en la poesía, el ensayo y la narrativa, está obsesionada por el paso del tiempo y los efectos de la historia: "A mí sólo me importa / el testimonio / del momento que pasa / las palabras / que dicta en su fluir / el tiempo en vuelo". El poeta se somete y somete a la época que le ha tocado vivir a severo escrutinio, sin olvidar al cronista. Un crítico afirma que es uno de los grandes románticos del siglo XXI, ya que si bien trabaja la épica, revela las energías del sujeto, distanciándose de las repeticiones. Su relación con México es ambigua y entrañable "No amo mi Patria. Su fulgor abstracto / es inasible. / Pero (aunque suene mal) daría la vida / por diez lugares suyos, cierta gente". En su gran novela, Las batallas en el desierto, afirma: "Se acabó esa ciudad. Terminó aquel país. No hay memoria del México de aquellos años. Y a nadie le importa: de ese horror quién puede tener nostalgia". Con tono escéptico, plantea una poética que reivindica el encuentro: "Llamo poesía a ese lugar del encuentro / con la experiencia ajena. El lector, la lectora / harán o no el poema que tan sólo he esbozado. / No leemos a otros: nos leemos en ellos...". El trabajo del poeta se adensa en otros escritores; no teme a las referencias culturales de todo tipo. Margo Glantz habla de una literatura de incisión, México, que para algunos era la región donde el aire era sobre todo transparente, "se convierte en una metáfora escatológica, en una región infestada donde los hombres pierden su humanidad y se apelmazan".Poco a poco su poesía se torna fragmentaria y testimonial, reconocemos en ella los tonos conversacionales de Sabines, Parra o Gelman. En sus últimos poemarios ha renunciado a una poesía que sea "el espejo de armonía". El aeda retoma las palabras de Jorge Manrique: "La mar no es el morir / sino la eterna circulación de las transformaciones". Su palabra se transforma continuamente hasta el despojo, para grabar indeleble "la tinta de la memoria" ya que "la desnudez sigue intacta / como al principio del mundo" y siente que a los pasajeros del siglo XXI "sólo legamos una red de agujeros".© LA GACETACarmen Perilli - Profesora de Literatura Hispanoamericana de la Universidad Nacional de Tucumán.

martes, 1 de diciembre de 2009

Premio Cervantes para José Emilio Pacheco



EL REPOSO DEL FUEGO
III
1
Brusco olor del azufre, repentino
color verde del agua bajo el suelo.
Bajo el suelo de México se pudren
todavía las aguas del diluvio.
Nos empantana el lago, sus arenas
movedizas atrapan y clausuran
la posible salida.

Lago muerto en su féretro de piedra.
Sol de contradicción.
[Hubo dos aguas
yj, a la mitad una isla.
Enfrente un muro
a fin de que la sal no envenenara
nuestra laguna dulce en la que el mito
abre las alas todavía, devora
la serpiente metálica, nacida
en las ruinas del águila. Su cuerpo
vibra enf el aire y recomienza siempre.)

Bajo el suelo de México verdean
eternamente pútridas las aguas
que lavaron la sangre conquistada.
Nuestra contradicción -agua y aceccite-
permanece a la orilla , aún divide.
como un s;egundo dios.
todas las cosas:
que deseamos ser y lo que somos.

(Si ser excavan
unos muetros de tierra
brota el lago.
Tienen sed las montañas, el salitre
va royendo los años.
Queda el lodo
en que yace el cadáver de la pétrea
ciudad de Moctezuma.
Y comerá también estos siniestros
palacios de reflejos, muy lealmente,
fiel a la destrucción que lo preserva.)

El ajolote es nuestro emblema. Encarna
el temor de ser nadie y replegarse
a la noche perpetua en que los dioses
se pudren bajo el lodo
y su silencio
es oro
-como el oro de Cuauhtémoc
que Cortés inventó.

Prende la luz. Acércate. Ya es tarde.
Ya es tarde. Se hizo tarde. Ya es muy tarde.
Abre la puerta. Hay tiempo. Hoy es mañana.
Dame la mano. No se ve. No hay nadie.
No hay nadie. Sólo nada. Es el vacío.
O es el lodo que sube y nos envuelve
para volvernos polvo de su polvo.

6
¿Hasta cuándo, en qué islote sin presagios,
hallaremos la paz para las aguas,
tan sangrientas, tan sucias, tan remotas,
tan subterraneámente ya extinguidas
de nuestro pobre lago, cenagoso
ojo de los volcanes, dios del valle
que nadie vio de frente y cuyo nombre
los antiguos callaron?

¿Qué se hicieron
tantos jardines, las embarcaciones
y los bosques, las flores y los prados?
Los mataron
para alzar su palacio los ladrones.
¿Qué se hicieron los lagos, los canales
de la ciudad, sus ondas y rumores?
Los llenaron de mierda, los cubrieron
para abrir paso a todos los carruajes
de los eternos amos de esta tierra,
este cráter lunar donde se asienta
la ciudad movediza, la fluctuante
capital de la noche.

Dijo el virrey: Los hombres de este reino
Son seres para siempre condenados,
a eterna oscuridad y abatimiento.
Para callar y obedecer nacieron.

La injuria del virrey flota en el lodo.
Ningún tiempo pasado ciertamente
fue peor ni fue mejor.

No hay tiempo, no lo hay,
no hay tiempo; mide
la vejez del planeta por el aire cuando cruza implacable y sollozando

lunes, 30 de noviembre de 2009

Releyendo "Escrito en el cuerpo" de Peter Greenaway


La escritura es una de las obsesiones recurrentes en la cultura occidental. En el crepúsculo del milenio adquiere registros fascinantes, modulaciones diferentes en superficies como la pantalla de la computadora. La letra y el espacio cambian sus formas de vincularse entre el cuerpo y la escritura. cuerpo se torna fundamental dentro del cine y la literatura. Se trata de nuevo problemáticas como las de la vinculación entre la palabra, la imagen y la letra. En Escrito en el cuerpo de Peter Greenaway el director, que en la puesta cinematográfica de La Tempestad de Shakespeare ya había incursionado en la relación entre la letra y la modernidad, entre la escritura caligráfica y la letra impresa así como sobre escritura y sobreescritura, cartografías y diferentes formas de inscripción retoma el tema. Escribir en el cuerpo es también escribir con el cuerpo. La niña cuyo nombre es inscripto por el padre en el momento del nacimiento, pintado en la escritura china, a diferencia de la escritura significa a medio camino entre la imagen y el signo, el padre-escritor-pintor pinta sobre el cuerpo de la niña al mismo tiempo que sobre el papel pero somete su papel y su cuerpo al editor. Al mismo tiempo la madre le entrega las claves del diario íntimo una escritura femenina donde la antepasada Nagiko que lleva su mismo nombre ha inscripto la lista de la cosas lindas al mismo tiempo que su vida. Nagiko pasará de ser escrita en un doble sentido, en el cuerpo y en la mente con el recuerdo de su padre sometido, casi sin darse cuenta hasta comenzar a escribir su diario íntimo que será quemado por el marido que es un deportista que trabaja con el cuerpo del que huirá después de quemar la casa, Nagiko ama los libros pero sólo puede buscar que alguien escriba en su cuerpo, la búsqueda supone la entrega de su cuerpo y su exhibición como modelo, otro modo de ser cuerpo escrito, al mismo tiempo siempre es seguida por el fotógrafo que intenta fijarla en la imagen. El encuentro con el amante, un occidental que es traductor, maneja las lenguas pero no puede escribirla le indica el camino escribir ella en el cuerpo de otro, pintar el cuerpo del otro. Ese otro solamente puede ser el amante que a su vez es el cuerpo sometido del editor. Nagiko psicoanalíticamente lleva inscripta la palabra del padre enajenada en la del escritor; en un principio elige el camino indicado por la tradición femenina , el del diario íntimo pero después hace el pasaje por el cuerpo del hombre otro a través del cuela entregará la editor los primeros libros que luego se transformarán en un juego entre el editor y el cuerpo/los cuerpos de los hombres escritura fetiche y ritual al igual que el erotismo .

La imagen mientras tanto juega con los colores y los planos, en algunos momentos la pantallas ofrece varios planos; Nagiko intenta escribirse a sí misma en el momento cuando cumple años pero no puede , al final el amado intenta llegar a ella usando el cuerpo como mensaje pero es la muerte. El cuerpo después de muerto se transforma en un libro, terrible libro hecho con la piel del amante que es desenterrado por el editor. La entrega de los libros coincide con otra inscripción la del hijo y se hace a cambio de la entrega del libro/cuerpo del amado. Siempre empleando como vehículo el cuerpo de los hombres. Es interesante el hecho de que el hombre es el traductor tanto de los idiomas como con el cuerpo se convierte en superficie a través de la cual ella escribe el libro. Si en un comienzo sólo puede escribir una lista de cosas malas después puede hacer la lista de cosas buenas, Al final ella escribe en el niño. Greenaway a la vez escribe sobre otras superficies la del celuloide, la de la imagen otra escritura, el juego es infinito.
Carmen Perilli

Una poética de ángeles caídos. Las crónicas de Elena Poniatowska


La escritura de Elena Poniatowska articula un proyecto alternativo en el cruce entre ficción literaria y construcción histórica; entre poesía y periodismo.. Abandona el papel del letrado iluminado para ocupar el del letrado solidario. Se pueden delimitar zonas en su producción: la zona de la biografía: novelas de aprendizaje como Lilus Kikus y Flor de Lis ; reportajes como Todo México; biografías como Tinísima, epistolarios como Querido Diego te abraza Quiela; ficciones testimoniales como Hasta no verte Jesús mí- textos en los que decir Yo es decir nosotros-mujeres, mexicanos, intelectuales, niños. La zona de la crónica es homogénea; incluye discursos muy diversos- dice Nosotros y los Otros como representación plural de la la nación. Desde los tlatolli y las historias de frailes y soldados del siglo XVI hasta Martín Luis Guzmán y Carlos Monsiváis la crónica es importante en la literatura mexicana.y latinoamericana. "¿Por qué el sitio tan marginal de la crónica en nuestra historia literaria? Ni el enorme prestigio de la poesía, ni la seducción omnipresente de la novela, son explicaciones suficientes del desdén casi absoluto por un género tan importante en las relaciones entre literatura y sociedad, entre historia y vida cotidiana, ente lector y formación del gusto literario, entre testimonio y materia prima de la ficción, entre periodismo y proyecto de nación?[1]. Poniatowska la transforma en espacio polifónico; destruyendo el monologismo estatal, desnuda el autoritarismo del mito revolucionario mexicano. Si en La noche de Tlatelolco el movimiento estudiantil es el héroe trágico; en Nada nadie el pueblo del terremoto protagoniza una épica solidaria.Tensión permanente entre estos el ritual y la historia[2]: entre el mundo marcado por los rituales y el mundo desgarrado de la modernidad. La matanza en Tlatelolco repite el sacrificio religioso de los orígenes: Los aztecas sacrificaban a los dioses jóvenes guerreros en batalla florida; el Estado mexicano sacrifica al Orden a jóvenes estudiantes. La noche de Tlatelolco actualiza las palabras náhuatl-: "Gusanos pululan por calles y plazas/ y en las paredes están salpicados los sesos...". Los testimonios insisten letánicamente: "Había mucha sangre pisoteada, mucha sangre untada en la pared"; "Vi la sangre embarrada en la pared"; "La sangre de mi hija se fue en los zapatos ..."; "Y el olor de la sangre manchaba el aire/ ". La frase "Son cuerpos, señor..."adquiere el mismo valor. En Nada nadie. Las voces del temblor, la experiencia de la muerte y el despojo es significada desde el título: "¿Necesitan algo?/No, Nada";"¿Quién anda ahí?/ Nadie, soy yo/ Ya no tengo nada"; "Ya no tengo a nadie/ Ya no soy nadie"; "Nada, nada, yo ni pido nada"; "Me quedé sin nadie y sin nada , señito". Tlatelolco es nuevamente el centro de la tragedia: "¡Como el 2 de octubre , cuando la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco amaneció cubierta de zapatos como flores machucadas".En la historia mexicana tramada como tragedia la muerte es matanza y sacrificio: verdugos y víctimas están atrapados en los mismos gestos. “Los ángeles de la ciudad”– en Fuerte es el silencio- se sostiene en la alegoría, representando al Distrito Federal como un infierno dantesco. "Los círculos se agrandan, cada vez es más ancho el cinturón de miseria, pulula un mundo que se va achaparrando hasta quedar a ras del suelo; pocilgas en las que uno se mete a gatas, y de las que emergen en la neblina de la madrugada unos ángeles sucios, de alas trasquiladas y lodosas que se escurren lastimeramente ..." ( FS, 23). El sujeto son los “sin nombre”, los “póngale juan nomás...” tragados por la vida urbana. El cronista los acompaña; camina a su lado; su testimonio se funda en historias de vidas que arman un sujeto colectivo.La noche de Tlatelolco narra los sucesos del 68, desde las fotografías del comienzo. Reproduce testimonios de los miembros del movimiento estudiantil, con excepción de voces que actúan como coro. En el espacio virtual de la lectura de las diferentes voces así como textos diversos ( carteles, grafitis, cantos). La cámara se detiene en las imágenes fragmentos literarios y periodísticos . El narrador incluye una cronología .En Nada, nadie el Autor se presenta como equipo que, a su vez, entrevista a los protagonistas, ficcionalizando sus presencias en la agrietada y doloridad ciudad. Las voces construyen cuerpos marcados, sobrevivientes y muertos. La palabra propia busca ser palabra de todos. Los ángeles negros instauran la solidaridad que el Estado policíaco reprime: "Contamos con el Chanfle y con el Vaselina, el Újule y el Estoperole... Son ellos los salvadores, los desalojados y los pateados"; "Me llegaron algunos con facha de cadeneros, de pandilleros, y resulta que me ayudaron en serio". Escritura que reflexiona sobre los límites de lo real impugnando los límites de la literatura misma, ya hay una acción doble: sobre la construcción histórica y sobre la ficción literaria.. No se trabaja en la literatura con la literatura solamente. Retratar, construir, dar testimonio, documentar. Poniatowska incorpora a la crónica los mejores recursos de la vanguardia narrativa. Compleja negociación entre tradiciones diferentes; tensión entre letra, voz e imagen; reescritura de textos maestros del imaginario social mexicano, impugnación del discurso político; inscripción del acontecimiento en el mito; configuración de un sujeto colectivo no anónimo; pacto solidario entre autor y pueblo todas estos funciones conforman una escritura que renueva un género al mismo tiempo que formula una versión crítica de la nación mexicana. Carmen Perilli
[1] Monsiváis, Carlos"De la santa doctrina al espíritu público(Sobre las funciones de la crónica en México" en Nueva Revista de Filología Hispánica, Tomo XXV, 1987, Nro. 2, México, pág. 753.
[2] ver Frederic Jameson: "De la sustitución de importaciones literarias y culturales en el Tercer Mundo. El caso del testimonio", Revista de crítica literaria latinoamericana, Lima, 1992, Año XVIII, Nro. 36.

lunes, 2 de noviembre de 2009

"El Piano Mudo " de Zuhair Jury

Hace unos diez días Tucumán apareció empapelado por afiches que se congratulaban del reconocimiento nacional de la película El piano mudo. La historia de las manos que rompieron el poder, realizada por Jorge Zuhair Jury , basada en la vida de Miguel Ángel Estrella, el célebre pianista fundador de Música Esperanza. Me apresuré a verla antes de que desaparecieran como suelen hacerlos muchas de estas obras. Me interesaba la historia del pianista, encarcelado y torturado durante la dictadura en una cárcel uruguaya. Salí con una enorme decepción, recordando muchos de los comentarios de Jorge Carnevale sobre la cinematografía argentina. Desde la primera escena el espectador se sumerge en una especie de estampita con colores primarios. El diálogo entre el pianista y el militante peronista con los campesinos resulta acartonado, a pesar de que la imagen del piano itinerante en los valles resulta poderosa, así como la apuesta ética y estética de entreverar música clásica y popular. Pero el texto presenta un pueblo” sin voz”, ingenuo, con personajes sin matices, casi infantiles. No hay mirada crítica sobre los 70 que son, sobre todo, peronistas. Los contextos están ausentes, no hay exteriores urbanos. Sólo la manifestación peronista que, desde la sala de piano, la maestra indica al músico como el fundamento genuino del arte. No entendemos cómo Estrella llega al Uruguay donde es detenido por el ejército. El contrapunto entre el encierro y los recuerdos podría haber sido efectivo si Jury no se obstinara en presentar el mundo en términos de buenos y malos en un mundo plano sin contradicciones. La biografía es una iconografía con una pastoral familiar con madre campesina y padre socialista (que poco tiene que ver con Omar Estrella librero y comunista). En la cárcel el encuentro con el trotskista deriva en arenga peronista de Estrella. Las escenas europeas, filmadas en uno de los teatros locales o en casas tradicionales revelan una total falta de recursos. La mayoría de los actores incurren en sobreactuaciones. Por supuesto que la historia conmueve, ya que apela a las experiencias de la dictadura y uno no puede menos que identificarse con el pianista con el teclado roto y las manos golpeadas. La aparición final de Miguel Ángel Estrella marca un enorme contraste con la falta de naturalidad de la mayoría de los personajes. Falta un buen guión y sobran tesis. Para terminar, casi irónicamente, entre los agradecimientos figura el Ministro de Cultura de la Provincia, Mauricio Guzmán, funcionario de Antonio Domingo Bussi. Obras así lejos de restituir la densidad a través del arte se convierten caen en la trampa de las simplificaciones de una realidad histórica que merece ser leída en toda su complejidad.

Carmen Perilli
carmenperilliI@yahoo.com.ar
Publicado en el Correo de Lectores. Revista Ñ, 31 de octubre de 2009